Que todo lo que ha ocurrido nos ha hecho ver el mundo desde otro prisma.
Pero no es así.
Seguimos con esa hermosa venda que nos calma el más intenso dolor.
Seguimos con esas cadenas que nos atan a aquello que llamamos hermoso.
¿Tan difícil es sentir el dolor?
Algo inevitable en nuestra vida. Cargado de sentimientos.
Como un ave que alza su último vuelo para saber que va a morir.
Que caerá convertida en humano.
Esas plumas rojas no volverán a brillar a la luz del sol.
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