A ese vacío existencial en el que todo se pierde.
Al cual van a parar todos los sentimientos desestructurados.
Y al fin al cabo ¿Qué queda en pie?
Nada. Todo se ha tambaleado hasta caer.
Pero las luces luchan por sobrevivir antes de ser engullidas.
Por él.
Ese vórtice abismal que todo lo absorbe.
Que amenaza con destruirlo todo.
La desconfianza de los sueños rotos.
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