sábado, 30 de junio de 2012

Cantos Infernales.

[...] Pero los demonios no lo olvidan.
No olvidan que hicimos un trato.
Sangre por sangre.
Las llamas del averno esperan ansiosas mi perturbada alma.
Mi impuro ser se estremece de dolor con el atormentado recuerdo que ellas provocan.
Nuestro deseo no es el mal. Es sólo nuestro beneficio.
Las cenizas de una oscura vela deciden nuestro futuro.
Las sombras acechan por todas partes.
Las cruces no encuentran un norte al que apuntar, y solo quieren romper la realidad con sus apenadas almas cosechadas.
El dulce lecho en el que solíamos yacer ahora son cenizas de espinosas y sombrías almas.
El primer movimiento que se haga determinará mi futuro.
Pero un futuro tan efímero da pena vivirlo.
Solo son cenizas...
Cenizas de espinas y sombrías almas, que el viento barre asombrosa facilidad.
[...] Pero no grites, los demonios te oyen.
Oyen los gritos que tu ahogada alma irradia mientras duermes.
El tenaz tamborileo del corazón en sus últimos latidos.
Mientras el agua cae.
Los últimos latidos de una triste, perturbada y perdida alma.
Que no busca nada más que no sea el fin.

miércoles, 27 de junio de 2012

Mascarilla.

Ella siempre camina sola. No quiere que nadie pase su burbuja.
Siempre espera a ver qué ocurre a su alrededor para mover ficha.
No se le puede culpar de nada, es así. Tras tanto dolor, como mínimo tiene que ser escéptica.
Le cuesta abrirse a las personas. Su alma siempre ha estado en constante cambio.
Nunca ha llegado a conocerse totalmente. Siempre descubre algo nuevo en ella.
Que no precisamente piensa que siempre es bueno. Aunque realmente cada día es mejor.
Nunca podrás entenderla totalmente, por qué ni ella misma se entiende.
Siempre ha dado la imagen de una chica fuerte, pero en su más profundo ser, es débil.
Frágil como una camelia. Una flor sin olor que necesita especial cuidado.
Siempre controlando pequeños detalles en su vida, queriendo subyugar la voluntad del mundo a la suya propia.
Pero no se le puede culpar, nunca ha tenido facilidades.
Siempre ha luchado contracorriente, en busca de un nuevo y luminoso amanecer.
Un futuro que le brinde sosiego y armonia.
Un alma que la tranquilice y le de seguridad.
Y pese a todo, está rodeadas de esos pobres diablos.
Que siempre velan por ella, como ángeles de la guarda blandiendo sus espadas en pos de protegerla.
Aunque ella no lo sepa, esas almas siempre miran por ella.
Siempre están junto a ella, como sombras. Y hasta en la más profunda oscuridad, sus luces brillan con ese azabache fulgor.

domingo, 24 de junio de 2012

Hielos del Averno.

Dejemos que los desiertos crezcan.
Que el tiempo se rompa en mil pedazos.
Esperemos que nuestra espada dirija la realidad.
Hagamos un alto en el camino para dejar paso al miedo.
El fuego tan solo deja cenizas y cristales rotos.
El filo que antes sesgaba la realidad con templaza duerme.
Oxidado, mellado y manchado en sangre.
Si inútil vida espera la absolución de un alma atormentada.
El silbido del tiempo susurra un dulce beso letal.
Un viento que solo trae muerte y destrucción.
Un viento que antes eran caricias y vida.
Amor y muerte.
Danzando de macabra manera.
Pisando vidas, comiendo almas.
Y los ríos siguen fluyendo.
Y las montañas siguen duermiendo.
Y los vientos siguen danzando.
Danzando siempre, en una macabra obra.
Una macabra obra de la cual se desconoce el final.
Un final tan frío como el dulce y amigable beso de la muerte.

sábado, 23 de junio de 2012

Miradas en el Infierno.

Se cruzan, lo sabes.
En algún ínfimo momento de nuestra insulsa y tediosa vida, se cruzan.
Y desatan la furia.
El caos se apodera de la carne, fustigando al alma como si el futuro estuviera en sus huesos.
Y el agua desnuda la vida.
La deja indefensa e imprevista de futuro.
Y tan solo hay un futuro.
Un solo ser omnisintiente.
Que todo lo siente y todo lo goza.
Y la sangre empaña los ojos de la vida. Y el viento sopla a nuestro favor.
Tan solo existe el deseo. Nuestro deseo.
Y nunca se apaga, siempre presente en nuestra benevolente alma.
Pero de algo se está siempre seguro.
Que el pasado, presente y futuro, nunca se vive solo.
Siempre aparece algún triste demonio para ensuciar nuestra alma.
Con su oscura sangre y sus afilados cuernos.
Esperando que entremos en el infierno con una sonrisa.
Una sonrisa pletórica.

miércoles, 20 de junio de 2012

Fénix Infernal.

La nieve cae suavemente sobre nuestra piel.
El eco del tiempo perdido resuena en nuestra alma.
La resonancia la perturba y la agita.
La enfada y la molesta.
Pero el ritmo de ése péndula la calma.
La sosiega y la hace descansar en paz.
La tranquilidad de la noche fluye por mis venas.
El azur de la luna invade mi cuerpo y lo calma como un bálsamo.
Los demoníacos cuernos de nuestro ser se elevan a los cielos.
Amenazando la tierra con su caos y su destrucción.
Pero nuestra boca pide paz.
Pero nuestra alma anhela muerte.
Y la batalla de filos empieza.
Y siempre comienza perdiendo uno.
Y la sangre mancha el profundo océano de las lágrimas de un demonio y un monstruo.
Hasta que por fin el cosmos reina.
Y el Demonio y el Monstruo descansan.
Descansan en un lecho de rosas.
De rosas y cenizas.
Cenizas de un fénix infernal.

sábado, 16 de junio de 2012

Rosas.

Y todos son llantos y sollozos.
Y la vida se escapa lenta y paulatinamente.
Aquello que dejaste atrás se deshace en cenizas.
Ya nada puede ser como antes.
El efímero tiempo que fue nuestro se escapa como una brisa marina.
Y por mucho que los lloros surquen tu cara, el tiempo seguirá adelante.
Y se escapa, y no deja más que tristeza y desolación.
Los fantasmas del pasado siempre te seguirán de cerca, siempre romperán tus ilusiones.
La tristeza del presente siempre nublará tu pensamiento, siempre elegirá tus decisiones.
Las rosas del futuro siempre pincharán tu alma con sus espinas.
Pero todo ese fugaz sufrimiento termina con lo más rápido de todo.
La dulce y tierna muerte.
Regalando sosiego y paz, para toda aquella triste alma que no encuentre tu ansiado letargo.

lunes, 11 de junio de 2012

Arcos.

Siempre brillando.
Rompiéndose en mil pedazos.
Tiñendo el aire de carmesíes hojas.
Brillando.
Flotando por las esponjosas y redondeadas nubes.
Paseando por los riscos abocados a abismo de la perdición.
Nunca parados.
Alzando su majestuosa existencia a las más divinas esferas.
Desgarrando los temporales cristales de nuestra vida.
Manchemos el suelo con nuestra sangre y dejemos que la vida nazca. Juntos.

miércoles, 6 de junio de 2012

Párpados.

Es curioso el devenir de las cosas.
Siempre fluyendo cual río montañoso.
El tiempo implacable arremete contra la vida.
Secándola y marchitándola, robándole la esencia.
Como una fugaz tempestad que desata estragos en el corazón.
Como si los diamantes de mi vida, cayeran al abismo de la muerte.
Careciendo de valor, olvidando su sabiduría, perdiendo su poder.
Allá donde el tiempo destroza, la vida planta rosales de esperanza.
Allá donde el tiempo yerma, la vida siembra la dicha de un luciferoso destino.
Allá donde el tiempo mata, la vida infunde "amare".
Y ahí acaba todo.
El tiempo se duerme en un molesto rosal, esperando que alguien le quite las espinas de su acerado corazón.

lunes, 4 de junio de 2012

Blut.

Siempre hirviendo.
Corriendo por los solares surcos de nuestra alma.
Allá donde los cuervos anidan en busca de corazones.
Pero siempre hirviendo, hirviendo y explotando.
Nadando entre los vacuos rios de la vida.
Envenenando nuestra esencia y purgando nuestro interior.
Mientras fluímos lentamente, en una espiral de destrucción.
Fuego. Fuego y cenizas recorren tus venas.
Hasta el momento final.
Cuando ahoga y silencia tu alma, rindiendo tu vida al destino.
Hasta el momento final.

sábado, 2 de junio de 2012

Extraños por Naturaleza.

Y eso es lo que somos.
Desconocidos, extraños por naturaleza.
No sabemos quiénes somos.
No sabemos qué seremos.
Solo sabemos lo que hemos sido.
Un vestigio atemporal de una vida vacía en sensaciones.
Y siempre ocurre lo mismo, nuestro reflejo es inocuo y monócromo.
Y las plumas caen, matando nuestras dulces alas.
Sigue mirando con esos vacíos ojos.
Que no ven más que un oscuro y solitario mundo.
En busca de ese ser perfecto que le traiga el dulce beso de la muerte.
En pos de una sonrisa pletórica.
Pero ese dulce espejo, no volverá a reflejar nuestras hermosas sonrisas.
Por qué están rotas, y hay que coserlas con retazos de recuerdos lejanos.
Recuerdos tuyos.
Recuerdos míos.
Que se queman por las plúmbeas plumas de nuestras alas carbonizadas.