Y que la vida cambia con él.
Y mirando de forma holística los cambios, todo es más idílico.
Por qué lo bueno y lo malo, son solo palabras.
Palabras que se mueren de hambre y que arraigan en yermas tierras.
Yermas tierras que llamamos promesas y que se marchitan con la gracia de una flor.
Y siempre queda lo mismo; Aire y cenizas.
Y siempre veremos lo mismo; Ilusiones y espadas.
Y siempre sentiremos lo mismo; Dolor e ilusión.
Ilusión por una "vidriesca" vida.
Una vida hecha de jirones de ilusiones, de retazos de experiencias.
Que no brilla más que una mustia luciérnaga.
Una vástaga incomprendida de Lucifer.
Y siempre nuestra "vidriesca" vida nos portará luces y sombras.
Luces y sombras de amor y de dolor. De esperanza y desolación.
Pero solo cuando estemos envueltos en llamas, sabremos forjar nuestro cristal.
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