lunes, 21 de mayo de 2012

Cenizas.

La voz se ahoga en el sosiego del alma.
Sentimientos que no pueden expresarse dejan de brotar.
El agua deja de fluir hasta volverse yerma y sin vida.
El tiempo se detiene, su manto gris se rompe, dejando caer los cristales de una ilusión rota.
Los ojos lloran. Esas lágrimas de sangre.
Lágrimas de un corazón pasional, que siente más que razona.
Esos latidos que impulsan la vida hasta el final de los tiempos.
Pero se rompe, y con él, las esperanzas.
Y la carne es amarga.
Y el agua es ceniza.
Y el viento trae muerte.
Pero en ese frío y acre viento, se respira vida.
Y su figura ilumina los días.
Y sus punzadas cosen tu ajada alma.
Y el prisma refleja otra luz.
Otra luz muy distinta, que tan se ahoga en las cenizas del pasado.

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