sábado, 30 de junio de 2012

Cantos Infernales.

[...] Pero los demonios no lo olvidan.
No olvidan que hicimos un trato.
Sangre por sangre.
Las llamas del averno esperan ansiosas mi perturbada alma.
Mi impuro ser se estremece de dolor con el atormentado recuerdo que ellas provocan.
Nuestro deseo no es el mal. Es sólo nuestro beneficio.
Las cenizas de una oscura vela deciden nuestro futuro.
Las sombras acechan por todas partes.
Las cruces no encuentran un norte al que apuntar, y solo quieren romper la realidad con sus apenadas almas cosechadas.
El dulce lecho en el que solíamos yacer ahora son cenizas de espinosas y sombrías almas.
El primer movimiento que se haga determinará mi futuro.
Pero un futuro tan efímero da pena vivirlo.
Solo son cenizas...
Cenizas de espinas y sombrías almas, que el viento barre asombrosa facilidad.
[...] Pero no grites, los demonios te oyen.
Oyen los gritos que tu ahogada alma irradia mientras duermes.
El tenaz tamborileo del corazón en sus últimos latidos.
Mientras el agua cae.
Los últimos latidos de una triste, perturbada y perdida alma.
Que no busca nada más que no sea el fin.

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