sábado, 2 de junio de 2012

Extraños por Naturaleza.

Y eso es lo que somos.
Desconocidos, extraños por naturaleza.
No sabemos quiénes somos.
No sabemos qué seremos.
Solo sabemos lo que hemos sido.
Un vestigio atemporal de una vida vacía en sensaciones.
Y siempre ocurre lo mismo, nuestro reflejo es inocuo y monócromo.
Y las plumas caen, matando nuestras dulces alas.
Sigue mirando con esos vacíos ojos.
Que no ven más que un oscuro y solitario mundo.
En busca de ese ser perfecto que le traiga el dulce beso de la muerte.
En pos de una sonrisa pletórica.
Pero ese dulce espejo, no volverá a reflejar nuestras hermosas sonrisas.
Por qué están rotas, y hay que coserlas con retazos de recuerdos lejanos.
Recuerdos tuyos.
Recuerdos míos.
Que se queman por las plúmbeas plumas de nuestras alas carbonizadas.


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