Rompiéndose en mil pedazos.
Tiñendo el aire de carmesíes hojas.
Brillando.
Flotando por las esponjosas y redondeadas nubes.
Paseando por los riscos abocados a abismo de la perdición.
Nunca parados.
Alzando su majestuosa existencia a las más divinas esferas.
Desgarrando los temporales cristales de nuestra vida.
Manchemos el suelo con nuestra sangre y dejemos que la vida nazca. Juntos.
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