No de un dolor físico, psíquico o anímico.
Hablemos de dolor.
¿Y qué podemos decir?
No podemos catalogarlo en ninguna de las tres acepciones.
Tal vez más o tal vez menos, el dolor afecta a un ser en todas sus vertientes.
Merma y degrada su físico.
Confunde y aisla su psique.
Destroza y quema su alma.
El verdadero dolor, aquel que te castiga, afecta al ser por igual.
No la mera molestia física por un indebido corte.
El auténtico dolor arraiga en el ser y florece a base de él, chupando su vida lentamente.
No obstante, a pesar de causar tantos estragos, el dolor es la parte sensible de la experiencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario