viernes, 2 de marzo de 2012

Sentimientos

Siempre me llamó la atención la filosofía de Rousseau.
Apelar a los sentimientos es lo más humano que puede hacer nuestra raza.
Sin embargo es tan hermoso como rastrero.
Pensar que una persona puede manejar y/o coaccionar tu manera de pensar tocando una fibra sensible en ti, es bastante delicado.

Por ejemplo; supongamos que vas por la calle y ves un hermoso cachorrito al que te paras a acariciar de lo adorable que es. La persona que lo lleva atado te dice que tiene que darlo, que el pobre no puede quedarse en su casa por X circunstancias, y que el pobre quedará a su suerte si no encuentra casa. ¿Qué hace tu corazón? Abrirse una rosa floreciente para posteriormente resquebrajarse. Sientes que una pequeña parte de ti está ligada a ese pequeño cachorrito y que debes hacer lo que sea por poder ayudarlo, no obstante, no está en tu mano poder ayudarlo... Una parte de ti se siente mal por no poder hacer nada por él y eso que realmente no tiene nada que ver contigo, pero tu corazón se siente tan pequeño y encojido que no puedes evitar sentir esa congoja en tu pecho que se liga a ese cachorrito.
El ser humano sabe que es débil. Débil sentimentalmente y que apelar a sentimientos como la bondad, la piedad o similares es ganarse un punto de credibilidad.

Los sentimientos es lo más profundo del ser humano, junto con las experiencias y los recuerdos, es lo que lo define.
Eso de poder manejar personas simplemente manejando una carencia sentimental o tocando esa fibra especial es algo curioso e intrincado.
Aunque realmente no es algo que parezca tan lejano de siglos atrás en los que Rousseau ponía verdes a los filósofos de la época, que desechaban los sentimientos como si se tratasen de errores producidos por un alma débil y frágil, hoy en día los políticos ( los no tan políticos, a muchos dictadores me refiero) han utilizado, utilizan y utilizarán esa facilidad de manejar los sentimientos ajenos para ganarse adeptos y seguidores.

¿Como devarío verdad? He comenzado explicando el triste caso de un perrito sin casa para hablar de la demagógica política de hoy en día.
Si bien todo, ya me parece basado en engaños, en meticulosas redes de mentiras de seda pulcra que se tejen para aprovecharse de la gente.
¿Tan poca gente buena queda? ¿Tanto excasea la empatía y el altruísmo?
Siento decir que en mi cabeza no se puede formar un mundo así, falto y yermo en simpatía ajena.
Pues la raza humana ha evolucionado apoyándose los unos en los otros ¿o cómo creéis que habéis llegado hasta donde estáis? ¡Pues gracias al trabajo en equipo y la confianza en el prójimo!
Pero cuando el pene ajeno es más grande que el propio o las tetas de tu amiga superan las tuyas en dos o más tallas, ya, en esos casos, el pensamiento racional y bienhechor se nubla ¿Verdad?
En lugar de alegrarnos por el éxito del prójimo, nos dedicamos a ver la paja en el ojo ajeno, en lugar de hacernos una paja nosotros y olvidarnos de nuestros fracos.

En fin, creo que ya me he desahogado bastante, aunque en mi cabeza no deja de rondar esa pequeña pelirroja que pasa por un desierto de males hasta encontrar su oasis de felicidad... Ojalá pudiera aportarle la sombra de amor que me ofrece mi gran amiga, aquella Poeta Atormentada, que logra tranquilizarme y simpatizar conmigo hasta el punto de que me siento en perfecto equilibrio con el cosmos y el orden, y mi mente olvida esos vanales problemas que impregnan este imperfecto mundo.

Bueno, como siempre, me despediré con alguna canción que ando escuchando bastante últimamente.
La verdad que eso de la Ola Coreana es un hecho eh, llevo un par de días que no paro de escuchar "musicota" de esa que me ha pasado mi buena amiga Yumacha, así que comparto algo con vosotros, mis inexistentes lectores, y así os culturizáis un poco.


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