Llevo con ese sentimiento desde el sábado noche.
Ya la semana empezaba con mal pie, tenía dos exámenes y sabía que me iban a salir mal.
¿Por qué lo sabía?
¿Nunca os ha pasado, que teniendo un sueño o una pesadilla sentíis que os habla sobre el futuro?
Si, claro, eso que conocemos como "sueños premonitorios".
Y una mierda, yo eso me lo paso por los cojones.
No me gusta creer en las coincidencias, ni tampoco en la fatalidad.
Sin embargo, si que es verdad, que tuve un sueño que por su significado auguraba malos presagios.
Lo recuerdo perfectamente, era además uno de esos que conocemos como "lúcidos".
Lo veía todo en primera persona. Era una preciosa tarde primaveral, como esas que ahora acostumbrar a dejarse caer si el tiempo no es muy caprichoso.
El Sol pegaba directamente sobre mi cabeza, e iba por la calle con unos amigos, aunque no logro distinguirlos bien.
Recuerdo que quería hablar con una chica, pero mi cabeza estaba absorta con otra idea.
El miedo de que se me movieran los dientes. Tenía la sensación de que iban a desaparecer, que irían cayendo uno a uno, como las piezas de dominó que colocan los profesionales formando enormes recorridos encadenados.
Justo cuando mis amigos empiezan a hablarme sobre algo, que ni recuerdo que le ponía interés, noto algo diminuto y durísimo en mi boca. Escupía el primer diente al unísono con un escalofrío que recorría mi cuerpo, plagándolo de miedo.
No recuerdo bien que le gritaba a mis amigos, pues un líquido caliente y con sabor a metálico plagaba mi boca. Si, era sangre. Pero si sé que me fuí corriendo a ninguna parte.
La siguiente escena es esta; Escupir un segundo diente en mi mano, y notar como la sangre y la saliva cubría todo el suelo. Y después, volvío a caerse otro diente.
¡Tres dientes que se caían, joder! Y sangrando... Era tan angustioso ese sueño.
Notaba perfectamente el sabor metálico de la sangre y cómo se movían los dientes restantes, como aquellos esqueletos bailarines que cantaban fúnebremente en "La Novia Cadáver" narrando la trágica historia de ésta.
Y por último, oscuridad. Después de escupir el tercer diente, me veía caer en una oscuridad inmensa.
De ésas que son tan suaves como el terciopelo y esponjosas como un bizcocho. Además, se veía al fondo, una ténue y apaciguante luz, aquellas que te provocan la misma tranquilidad que angustia por la impotencia de no poder hacer nada para resurgir de ese oscuro foso.
Muy extraña la sensación, y ya sabía yo, que aquello de los dientes era un mal presagio.
De esos que te anuncian que todo se va a ir a la mierda. Y si, efectivamente, todo se va a la mierda.
No quiero ir mendigando pena (como parecerá que he hecho en todas las anteriores entradas) pero ya sé
que he suspendido dos este trimestre... Vale, no será lo peor que me puede pasar, pero siento que es el primer aledaño de una enorme pirámide azteca de malas experiencias venideras.
¿Pero sabéis qué? Que no me quiero amargar así, estaré totalmente acojonado por lo malo que pueda venir, pero si me ahogo yo mismo y me resigno no solucionaré nada.
Así que, como siempre he hecho, superaré mis crisis estoicamente y sacaré esa sonrisa cejadora y metálica al mundo, que tanto sé que le jode.
Como me decía mi nueva amiga Gilbert: "Fran-kun now~" Hehehehe, es una de esas tonterías que me han animado un poco hoy, eso, y salir un poco por las frías calles de Benidorm a comprar mi entrada del Salón del manga alicantino.
Bueno, me despido ya, con esta BSO de mi amado BioShock2, que tenía muchísimas ganas de volver a jugar. Por muy oscuro que sea el destino que se acerque, mi sombra lo iluminará con sus tinieblas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario