Y si, es verdad que aún no ha acabado, que todavía estamos en la madrugada del viernes.
Pero no tiene pinta de que vaya a mejorar.
Quería haber actualizado esto con algo ingenioso o que diera que pensar.
Sin embargo, no tengo la mente demasiado lúcida como para ponerme a filosofar sobre algo.
Así que esta vez actualizaré con un cuento que escribí hace mucho, sobre un joven rey y un lobo de su reino.
Ale, disfrutadlo y hasta la próxima, Dementios.
"Érase
una vez, existió un reino muy muy cercano. Bañado por los rayos del sol y con
el aroma que estornudan las flores en primavera.
Era un
reino próspero, pues su joven rey sabía escuchar a su pueblo y gobernaba de la
manera más noble posible.
Un día,
mientras el joven rey atendía asuntos (de extrema importancia) en su cómodo
trono, el lobo del terreno apareció pidiendo una urgente audiencia con éste.
El rey
enseguida apartó su trabajo y se dedicó íntegramente a la presencia del
mamífero.
-¿Qué
le ha hecho venir por aquí, señor Lobo?
-Verá
su majestad, me preguntaba, el porqué del cese de mi caza. ¿Es que acaso ya no
deseáis mi piel?
-¡Oh!
Pensaba que sería un tema de mayor importancia.- Respondía el joven Rey
quitando hierro a la pregunta.
-Bueno,
si tenemos en cuenta, que ha dejado de intentar cazarme, y que ya no corro
peligro, pues si resulta un tema importante para mí. ¿Quién puede asegurarme
que ya soy libre en sus dominios y que puedo tener una vida llena de paz y
tranquilidad? Nadie. Pues nadie es mi dueño, pero vivo en sus dominios joven
Rey, y sé que desea mi preciosa piel,
que podría poner a todo su ejército en movimiento para así conseguir que me
despellejaran y crearan una manta con mi piel, pero ¿Por qué no lo ha hecho ya?
El
joven Rey hizo una pausa. Cavilaba su respuesta y buscaba las palabras para que
el Lobo lo entendiera con suma facilidad.
-Viejo
amigo Lobo, si bien sabemos los dos, tú llevas muchos más aquí que yo. Conoces
perfectamente nuestro precioso reino, así que enviar un ejército a la nada
sería una tontería, ¿verdad?
-Joven
Rey, no me haga reír, ambos sabemos que si de verdad deseara mi piel, en el
momento en el que había cruzado la puerta del palacio tus hombres me habrían
arrancado hasta los dientes para hacerle un collar. No quiero estar libre de peligros, solo quiero valor para
afrontarlos.
-Está
bien Lobo, te contaré la razón por la que he dejado de darte caza.
-Soy
todo oídos.
-Cuando
uno de verdad anhela algo, cuando tiene un deseo que cumplir, un sueño que
alcanzar, solo puede hacerlo realidad si de verdad se puede.
-¿Qué
quieres decir Terco Rey?
-Sí, yo
podría quedarme con tu piel ahora mismo, pero no estaría bien. Lo que más puedo anhelar en este momento es
poder acurrucarme con tu piel y resguardarme del frío. Esperar cada año a que
llegue el Invierno y que con él pueda de nuevo utilizar tu piel. Pero no así.
-Sigues
sin responderme a lo que quiero Terco Rey.
-Todo a
su tiempo, impaciente lobezno. Es verdad
que tengo el poder de cumplir mis deseos, pero tengo en cuenta a todos los
seres que habitan mi reino, ¿y por qué negarlo? Te he cogido aprecio entre
tanta cacería. No voy a resignarme a mi sueño, pero esperaré a que, algún día,
seas capaz de sacrificar algo por mí.
-¿Sabes
que ese día está muy lejano, incluso que nunca llegue? Puede, que cambie de
reino, que emigre de estas tierras, y que jamás me veas.
-En ese
caso, me resignaré, habré perdido mi oportunidad y no podré recuperarla.
-¿Pero
por qué te resignas a ello? ¿Por qué no me das caza ahora mismo y me haces
tuyo?
-Porque
no quiero tratar de esa manera a algo que aprecio tanto. Conseguir un deseo,
una meta, un sueño, de una forma que después te haga sentir mal, no es crear tu
propia felicidad.
-Entonces
¿Esperas a que llegue un día, en el que te yo te diga, que puedes quedarte mi
piel? Bueno, de los sueños también se vive."
No hay comentarios:
Publicar un comentario